DÍA DE ACCIÓN DEL BLOG

Este 15 de octubre, se celebra a nivel mundial, el día de Acción del blog, lo que quiere decir que todos los que poseemos esta pequeña ventanita, debemos escribir sobre un tema en específico: "El medio ambiente". Por esto quiero compartir con ustedes las palabras de uno de los hombres más humildes de todos los tiempod, quien realiza una hermosa alabanza a todo lo creado. Y a pesar de que estas palabras fueron escritas hace 800 años, tienen hoy más valor que nunca y nos invitan a cuidar, amar y maravillarnos con todo lo creado

FRAGMENTO "CÁNTICO DE LAS CRIATURAS"
(San Francisco de Asís)

Alabado seas, mi Señor,
en todas tus criaturas,
especialmente en el Señor hermano sol,
por quien nos das el día y nos iluminas.
Y es bello y radiante con gran esplendor,
de ti, Altísimo, lleva significación.


Alabado seas, mi Señor,
por la hermana luna y las estrellas,
en el cielo las formaste,
claras y preciosas y bellas.

Alabado seas, mi Señor,
por el hermano viento y por el aire y la nube
y el cielo sereno y todo tiempo,
por todos ellos a tus criaturas das sustento.
Alabado seas, mi Señor,
por el hermano fuego,
por el cual iluminas la noche,
y es bello y alegre y vigoroso y fuerte.


Alabado seas, mi Señor,
por la hermana nuestra madre tierra,
la cual nos sostiene y gobierna
y produce diversos frutos
con coloridas flores y hierbas.


Francisco lo cantó por todos, por ti y por mi; por los hombres y los astros; por las criaturas y las plantas; por toda esta naturaleza. Y su alabanza ha traspasado las barreras del tiempo y de las lenguas. Pancho interpretó la silenciosa melodía que Dios canta en la creación. Y lo hizo porque ocupaba el último lugar, y así pudo ser el primero. Porque era el más humilde de los siervos, y esto le permitió comprender como nadie la grandeza de su Señor.


Con cariño

Graciela

GMY

FELIZ DÍA PANCHITO!!!!!

Francesco Bernardone, más conocido por el mundo como San Francisco de Asís, dejó este mundo terrenal hace 781 años. Según algunos teólogos, es "el hombre que más se ha identificado con Cristo". A medida que Francisco profundizaba su fe y la forjaba en una expresión concreta, encuentró el rechazo, la ironía y a veces el odio: Incluso su padre reniega de él y lo humilla ante el Obispo de Asís, por que Francisco quería repartir la fortuna familiar con los más pobres. Sus vecinos se burlan constantemente de él, ya que no podían entender que el hijo de un gran empresario textil, con un futuro lleno de esplendor, destinara su tiempo a cuidar a los más necesitados en vez de estar disfrutando de fiestas y banquetes. Abandonado por todos, Francisco logró hacer suyo el aspecto de Cristo en la Cruz. Revivió en sí mismo la experiencia dolorosa del aparente abandono de Dios, convirtiéndose así en el perfecto imitador de Cristo en la desnudez y desamparo del Gólgota.


¿Es esto el fracaso? Lo es al menos en apariencia. Y en momentos como este es donde todo cristiano se relaciona con las tentaciones del abatimiento y del abandono. Francisco vivió la noche de la fe en el sentimiento de la impotencia aparentemente insuperable. Permaneció fiel y abierto a los sucesos que precisaron y fortalecieron su fe, y a con gran amor realizó las obras, cada vez más difíciles, que este don exigía.

Muchos de sus amigos, héroes de las cruzadas e hijos de las familias más acomodadas de Asís, se reían sin parar de las hermosas "locuras" de Francisco: veían con incredulidad y asombro, como entregaba todos sus bienes a los más humildes, la renuncia a todos sus privilegios para estar al servicio de Dios, el ímpetu en el amor a cada criatura creada por Dios, y lo observaban a la distancia como era feliz junto a su amada hermana pobreza. Estos jóvenes testigos de la transformación de Francisco, comenzaron a convertir su corazón y terminaron siguiendo al "loco de Asis", y uno a uno dejaron su vida mundana y lo ayudaron a cumplir una de las primeras tareas encomendadas por el Padre: Reconstruir La Iglesia de San Damián.

Son miles las historias y anécdotas que se pueden contar sobre San Francisco, todas llenas de fe, amor y humildad. Para mi su testimonio de vida ha sido muy importante , y ¡NO PORQUE SEA EL SANTO DE LOS ANIMALES!, como dijo mi amigo José el otro día.

Lamentablemente estos días he tenido que lidiar con la hermana depresión (como diría Francisco): la pena y el llanto han sido mis grandes compañeros. Gracias a Dios, he contado con el apoyo de cuatro personas fundamentales en mi vida, una de ellas, mi amigo Rodrigo, quien con toda la naturalidad del mundo me dijo "Tenís pena, mira la cruz, pero mírala bien". A su vez mi amigo Ignacio me recordó que la cruz no debo cargarla sola, que el Padre me va a ayudar a pasar los tragos difíciles de la vida. Francisco hizo todo eso, sólo escuchando y obedeciando la voz del Padre. En estos momentos tu imagen adquiere más fuerza, mi Pancho! Te veo ese 3 de octubre aproximadamente a las 15:00 hrs, recibiendo a la hermana muerte con inmenso amor, gran dulzura. Así te despedías de este mundo. Estabas casi ciego, pobre, sufriendo en tu propio cuerpo el dolor que padeció Cristo a través de los estigmas, pero nunca perdiste la alegría,la inocencia y el deseo de contarle a todo el mundo el inmenso amor que Dios nos tenía, con esta linda frase "Al amor que te lleva, no le preguntes dónde va".

Aunque te fuiste de la vida terrenal el día 3, tu onomástico se celebra en todo el mundo el 4 de octubre, día en que fuiste canonizado. Y quiero decirte con todo el corazón, ¡Feliz día, Mi querido hermano Panchito!. Y quienes tienen el honor de llamarse Francisco, deben sentirse muy orgullosos por llevar el nombre de este ser maravilloso.

Si Dios me concede algún día el privilegio de ser madre, no duden que en unos años más verán revoloteando por algún lugar, a mi hijo Francisco.


Oh, Señor, hazme un instrumento de Tu Paz .

Donde hay odio, que lleve yo el Amor.

Donde haya ofensa, que lleve yo el Perdón.

Donde haya discordia, que lleve yo la Unión.

Donde haya duda, que lleve yo la Fe.

Donde haya error, que lleve yo la Verdad.

Donde haya desesperación, que lleve yo la Alegría.

Donde haya tinieblas, que lleve yo la Luz.

Oh, Maestro, haced que yo no busque tanto ser consolado, sino consolar;

ser comprendido, sino comprender;ser amado, como amar.


Porque es:Dando , que se recibe;

Perdonando, que se es perdonado;

Muriendo, que se resucita a la Vida Eterna.

Con cariño

Graciela

GMY

TATA SANTIAGO

Hace justo un año, estaba en mi oficina discutiendo sobre unos cartuchos de tintas con mi jefe de personal, cuando sonó mi celular. Era mi tío Nelson, quien con una voz muy entrecortada me decía entre sollozos "se nos fue el tata, avísale a tu mamá". Me quedé tiesa y nadie entendía lo que me pasaba, hasta que abrí la boca y dije tres palabras: "Murió mi abuelo".


En estos años en que me he desempeñado como periodista, he presenciado y contado muchas noticias, pero nunca había tenido que ser la mensajera de algo tan triste, y menos me podía imaginar que iba a tener que contarle a mi mamá que su padre había fallecido....Las paradojas de la vida.


Mi tata Santiago, fue un hombre que toda su vida trabajó con gran amor la tierra. Y tuvo dos amigos inseparables: su caballo y el vino. Tenía una risa estrepitosa y daba unos palmotazos que eran tan delicados como los cariños de una guagua rusa. Era bajito, menudo, tenía su nariz quebrada (nunca supe si a causa de una caída o de una mocha a la salida de un tugurio), y siempre se distinguía por sus lindos sombreros, que le daban un aire gracioso y elegante a la vez.


Hasta el día de su muerte, el tata Santiago fue casi un gran desconocido para mí. Cuando iba al campo y me quedaba días en su casa, casi nunca lo veía, porque se iba al alba, almorzaba sus tres platos de almuerzo a la carrera y en la noche mi abuela lo tenía que ir a acostar, porque andaba con "unas copitas de más", siempre muerto de la risa. Cuando murió mi mami Lucy, se acabaron las vacaciones en el campo y cada vez que viajábamos a Peñuelas (Linares), mi tatá estaba curado (día del padre, Navidad, Cumpleaños) y eso me hizo alejarme cada vez más de él. No podía entender que mi abuelo, viviera escapando del mundo y me dolía mucho que no pudiera compartir con sus nietos. Incluso muchas veces dudé que recordará nuestros nombres. Dejé de ir a visitarlo: cuando mi mamá y mis hermanos viajaban, siempre existía una excusa para no acompañarlos....


Hasta que volví de España y fuimos en familia a ver a los tíos, primos y por supuesto al tata. Ese día estaba más lindo que nunca y me dijo: "Oiga Graciela Cecilia, no le dio susto andar en ese pajarraco re gigante que anda por el aire. Ni muerto me subiría a uno". Me preguntó por mi viaje, por mi pololo de ese entonces, de como me había tratado la gente, en fin, fue un hermoso día, en el que lo bauticé con todo el cariño del mundo como "cebollita en escabeche".Después nos volvimos a ver en unas cuantas reuniones familiares, pero el seguía fiel a la hermandad de la botella.


Vuelvo a ese dos de octubre de 2006. Mientras viajábamos con mi madre hacia Linares para ir a buscar su cuerpo, comencé a recordar todas las cosas lindas que hizo mi abuelo por mi y nunca las había valorado: Me construyó mi primer columpio, colgado de las vigas de la casa de campo, con una soga grande y con un cojín blandito (con mi prima nos agarrábamos de las mechas, porque un columpio quedaba más bajo que el otro, cierto Marisol???). Gracias a él supe lo que eran los caballos, conocí las remolachas y aprendí a amar el olor al trigo tostado.


Una de las historias más entrañables que me vinieron a la mente, fue cuando un día lo llevamos a conocer el mar (cuando tenía casi 60 años), y fuimos a Constitución. Con toda su inocencia miraba la inmensidad de las olas y le decía a mi mamá "Hija, ¿se imagina cuantas hectáreas podría regar con toda esa agua?". Sacarlo de Peñuelas era casi un milagro y por eso fue muy emocionante que me llegara a mi Licenciatura, al lado de su vieja.


En la noche del día 2 de octubre, mientras esperábamos que nos entregaran su cuerpo en la morgue, me di cuenta que mi abuelo no era ese tata ausente que siempre creí, ya que estuvo en momentos muy importantes de mi vida. Y ahí comencé a mirar a Santiago Yáñez con los ojos de mi madre, quien siempre miró a este viejito borrachín como un buen padre, un ser dulce, bonachón, cariñoso e inocente. En ese momento, me puse a llorar sin parar, porque por primera vez me daba cuenta de que la gran mayoría de mis escasas cualidades, las heredé de él: la risa contagiosa, la afectividad, el compartir con los amigos y la ternura. Así es que esa noche no dormi nada y me quedé acompañando su cuerpo, cantándole y contándole todas las cosas que no le dije en vida. Fui mi manera humilde de darle las gracias y pedirle disculpas por mi soberbia y egoismo.


Por eso, en que estas horas que se cumple el primer aniversario de su muerte escribo con gran cariño y respeto estas palabras para este hombre sencillo, campesino, ingenuo, un poco tacaño y campeón mundial en la difícil disciplina de empinar el codo. Para ti, mi cebollita en escabeche, que debes estar viéndome apretar las teclas del computador desde el cielo, o debes estar cateteando a mi abuelita Lucy, te digo de todo corazón: Me siento orgullosa de ser una Yáñez!!


Tu nieta


Graciela

GMY